24 de Abril inicio del Mes de María Auxiliadora

Publicado el 24/04/2020  

1 Tres días después se celebraron unas bodas en Caná de Galilea, y la madre de Jesús estaba allí. 2 Jesús también fue invitado con sus discípulos. 3 Y como faltaba vino, la madre de Jesús le dijo: «No tienen vino». 4 Jesús le respondió: «Mujer, ¿qué tenemos que ver nosotros? Mi hora no ha llegado todavía».5 Pero su madre dijo a los sirvientes: «Hagan todo lo que él les diga». 6 Había allí seis tinajas de piedra destinadas a los ritos de purificación de los judíos, que contenían unos cien litros cada una. 7 Jesús dijo a los sirvientes: «Llenen de agua estas tinajas». Y las llenaron hasta el borde. 8 «Saquen ahora, agregó Jesús, y lleven al encargado del banquete». Así lo hicieron.9 El encargado probó el agua cambiada en vino y como ignoraba su o rigen, aunque lo sabían los sirvientes que habían sacado el agua, llamó al esposo10 y les dijo: «Siempre se sirve primero el buen vino y cuando todos han bebido bien, se trae el de inferior calidad. Tú, en cambio, has guardado el buen vino hasta este momento». Juan 2, 1-10

CON MARIA SALIMOS AL ENCUENTRO DE LA VIDA Con mirada atenta…

La mirada atenta de María, como madre sensible a la escasez y la necesidad de sus hijos, pero sobre todo, siempre en mostrar al Hijo lo que descubre su mirada de madre: “no tienen vino”. María que sabe perfectamente que para Él nada es imposible; y este saber, es a la vez la demostración de la honda fe de María. Como creyente le entrega a Él la situación, para que Él decida lo que corresponde a su voluntad. En esta situación, vemos a María en acción de ruego, muestra una carencia, y una vez que lo hace, entrega a Jesús la cuestión. En estos tiempos que como sociedad estamos atravesados por la pandemia, también estamos asumiendo la responsabilidad de cuidarnos como familia, como comunidad y desde ahí también, como hombres y mujeres de fe asumimos estar atentos al otro, al que necesita ánimo, una palabra de esperanza, a aquel que no está económicamente bien para llevar alimentos a su familia. Queremos imitar a María en esa mirada atenta y que no se queda paralizada ante la necesidad. Al final del relato vemos como el Señor Jesús cumple el milagro con el acompañamiento de la fe de la madre y de los servidores, que son esas tinajas que contiene su gracia. La fe nunca es decepcionada, Dios siempre responde a la fe del pueblo, de sus hijos que confían en su providencia. ¡María Auxiliadora ruega por nosotros! ¡Iniciemos con fe este Mes de María Auxiliadora!

                                                                    CASA MARIA AUXILIADORA- MORON